martes, 4 de enero de 2011

Año nuevo vida... ¿igual?... ¡NOOOOOOO!

Lo primero es lo primero ¡FELIZ 2011!. No podía dejar de feliciar los miles de seguidores y lectores que no dejan comentarios en mi blog. Que no os dé vergüenza, animaos a escribir.

Dicho esto, comienza otro año en el que como siempre hay muchos buenos propósitos y buenas intenciones, pero como dice Bruce Dickinson, cantante de Iron Maiden, en uno de sus discos en solitario, concretamente Accident Of Birth, en la canción número 6 (glups, acabo de tener un deja-vu, por cierto que es la canción número 7 del disco Somewhere in time de Iron Maiden publicado en... ¡¡¡1986!!!...) Road to Hell, "The road to Hell is full of good intentions" o lo que es lo mismo (iba a decir "en cristiano" que es una frase que utiliza mucho mi padre cuando oye algo en otra lengua y quiere que se lo repitan en español, pero no pega mucho...) "El camino al Infierno está lleno de buenas intenciones" (nótese "the capital letter of Hell" o lo que es lo mismo la letra mayúscula de Infierno).

Si has conseguido llegar hasta aquí sin perderte ¡Enhorabuena! Yo he tenido que leerlo varias veces para cerciorarme de que no... que no me había equivocado en las fechas ¡Ja!, ¡Qué te creías!

Ahora en serio, a pesar de todas las buenas intenciones y propósitos que tengo para el nuevo año, lo único que pido es que sea igual de bueno que el anterior. Este año 2010 hemos podido empezar una reforma en casa (todo un lujo) e incluso terminarla (todo un milagro) y estrenamos casita. A mis pelotillas (es decir a mis dos preciosas hijas, lo aclaro por si alguien se incorpora ahora al blog y no sabe nada de mis pelotillas, es decir, de mis hijas...) les ha encantado y que decir de mi compañera/diseñadoradeinteriores Mae, sin ella la casa no estaría igual. Y mis dos pelotillos (mis dos preciosos gatos, bueno, gato y gata) han flipado durante la reforma y después de ella más.

Además de lo anterior, que no es poco, también hemos podido encargar un coche nuevo, de 7 plazas para poder ir toooodos juntos donde queramos o nos llegue el dinero para combustible (que menudos precios está pillando, a este paso habría sido mejor comprarse un vagón de Metro que según los anuncios llega a todas partes y además vuela, y sin controladores...). Digo encargar porque no nos lo dan hasta finales de este mes ¿que cuándo lo encargamos? A finales de octubre...

Es decir, que el 2011 apunta a ser un muy buen año y espero y deseo que os vaya a todos igual (siempre y cuando os lo merezcais ¿eh?).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Haz deporte que es muy sano

Ya tengo una edad, normal pero una edad. Vale, tengo 38 años, soy ¿joven? eso creía yo pero... Seguid leyendo.

Érase una vez una persona deportista de toda la vida, por movitos que no vienen al caso abandona el deporte durante unos años, vale, durante demasiados años. Como el cuerpo no perdona pues se va deformando y claro, no en las piernas ni en los brazos sino en la parte delantera del tronco. Un día se miró en el espejo y no se reconoció. A partir de ese momento decidió ponerse manos a la obra y de paso ponerse en forma pero ¿qué deporte podría hacer que no estuviese demasiado ligado a horarios, que fuese fácil de practicar y además no requiriese invertir mucho dinero en equipación? La respuesta llegó como un rayo a su cabeza: ¡CORRER!

Como hacía muuuucho tiempo que no practicaba ningún deporte se le ocurrió seguir un plan desarrollado por profesionales y para ello se compró un libro. Ahí empezó a darse cuenta de su error. De momento el libro costó más de lo que imaginaba para el número de páginas que contenía (eso debería significar que el contenido era buenísimo). Empezó a leer y se dió cuenta que debería invertir algo de dinero adicional en equipación, camisetas, pantalones, riñoneras con botellitas, calcetines, había tooooooda una sección dedicada a la práctica de ¿correr? ¡noooooooooo!, del "Running" (a pesar de estar en España). Cogió una cesta y echó 3 camisetas, dos pantalones, una riñonera, 3 pares de calcetines y a pesar de que los calzoncillos superhipermegaespeciales de 'running' eran muy bonitos los dejó en su sitio.

Después llegó otro momento crucial en la práctica del deporte que fue el elegir unas deportivas. Eligió unas de precio intermedio (50 Euros) y se dispuso a pagar. Casi le dió un infarto cuando vio el precio total pero bueno, todo por la vida sana.

Llegó a casa, se estudió el libro de memoria e inició un plan que consistía en salir a correr un día sí y uno no. A la mañana siguiente empezó con muuuucha ilusión su nueva vida deportiva. Se vistió para la ocasión y salió a correr. Todo fue como la seda, menos mal que se había comprado el libro porque no se sentía cansado ni mal. Así pasó la primera semana y al llegar la semana siguiente empezó a sentir molestias en los pies. Se dijo así mismo que como hacía mucho que no hacía deporte que era normal por lo que decidió descansar esa semana. Pero el tiempo pasaba y el dolor no remitía así que fue a su fisioterapeuta-osteópata particular (y de más gente claro sino la pobre...) que le empezó a tratar los pies. No se puede expresar con palabras el dolor que sintió en cada uno de los pies. Al parecer, unos huesecillos sin importacia de los pies se habían caído hacia abajo y se los tenían que colocar. Además, le recomendaron hacerse una prueba de pisada para ver el tipo y en función de eso comprarse unas zapatillas adecuadas.

De vuelta a la tienda de deportes le hacen la prueba y le dicen que tiene pisada 'pronadora' por lo que las zapatillas que tiene que comprarse son desde un punto determinado del estante hacia la izquierda (¿donde estaba ese dependiente la semana anterior?). Le dice al dependiente las zapatillas que se compró la semana anterior y la respuesta fue: "esas para pasear están bien" (¿Entonces porqué están en la sección de "running"?). Total, otros 110 euros de nada de unas zapatillas nuevas.

Ooootra semana de descanso después, ya con sus flamantes nuevas y anti-pronadoras zapatillas de "running" empezó otra vez las sesiones de día sí día no. Esta vez, al segundo día empezó a sentir molestias en las rodillas. Siguió otro día y como el dolor aumentaba (hasta el punto de no poder ni andar), volvió al físio que le diagnostico problemas en el "tendón de pata de ganso". Total, más retorcimientos y más descanso. Y como no, cada visita al físo, más dinero.

Creo que es de sobra conocido que esa persona soy yo. Además, debo confesar, que he omitido cosas a propósito como que durante mis pocas sesiones deportivas, me encontré con muuucha gente "mayor" que me daba unos repasos de alucinar.

El caso es que me he gastado una pasta en equipación, me he lesionado, no he podido practicar el deporte y además no he adelgazado. Total, un desastre. Eso sí, ya llevo un par de meses de reposo y... que se prepare la fisio que dentro de nada me tiene otra vez allí. ¿Qué será esta vez? Se admiten apuestas...

miércoles, 20 de octubre de 2010

De vuelta (de campana)...

Hola a todos de nuevo, después de tanto tiempo esperando un post en vuestro blog favorito, por fin lo tenéis aquí.

Tengo que decir que el título es mío a medias, me explico. Vivimos en un lugar paradisiaco, por lo menos para mí. Vivimos en una plaza cerrada al tráfico, rodeados de gatos, gatas y gatitos, de vecinos capullos que dan salsa a la vida, de vecinos morosos que no pagan la comunidad y por lo tanto no pueden ser presidentes de la misma, de vecinos mayores que no quieren ser presidentes amparándose en su edad, de vecinos alquilados cuyos arrendatarios no son presidentes porque viven fuera de la comunidad, de vecinos invisibles que tienen el piso vacío, en especial los días de junta de vecinos que hay cambio de presidente, de vecinos de otros bloques con sus diversas peculiaridades de los que destacan en especial dos vecinas, maravillosas con las que nos pasamos las horas muertas en los bancos de la plaza, en frente de casa, hablando hasta las tantas, incluso aunque al día siguiente haya que madrugar. Una de estas vecinas tiene una hija cuyo novio es el autor de la famosa fráse del título. Cierta noche su futura suegra le preguntó si iban a dar una vuelta a lo que el contestó: "sí, de campana". Me hizo mucha gracia la frase y ahí está, en el título.

A pesar de lo anterior realmente he cogido mucho cariño al barrio en el que vivo. Me explico:

Es un gustazo ir al mercado a comprar y tardar 2 horas en volver porque te paras con el carnicero, con el charcutero, con el pescadero, con el frutero, con el pollero... Cuando compramos en una gran superficie, elegimos lo que queremos, lo metemos en el carro y nos lo cobra una persona que no conocemos y que probablemente no volveremos a ver.

Es un gustazo volver del centro de Madrid andando a casa por la noche después de haberte tomado un café en uno de los múltiples que hay por el centro y de haber disfrutado de una cena-paseo-por-el-centro, con su ambiente mágico, único e irrepetible que no existe en ninguna otra ciudad del mundo (tan sólo se le acerca París).

Es un gustazo ver cómo tus hijas te dicen que les encanta la plaza y que necesitan bajar a jugar en ella.

Es un gustazo tener el metro a 3 minutos escasos de la puerta de tu casa.

Es un gustazo tener el trabajo a 15 minutos de coche (por lo menos de momento).

Pero lo que es un super-hiper-mega-gustazo es haberme encontrado con 3 seres maravillosos que ya habitaban la casa que ahora habitamos 4 o 6, depende del día. Me refiero al amor de mi vida, Mae y a Niki y Bruno, gata y gato de mis amores y mis entretelas.

Se aproximan grandes cambios en la estructura de la casa, nuevas decoraciones pero la esencia, el ambiente, seguiran siendo los mismos. Tengo muchas ganas de verlo terminado y no ha empezado todavía. Todo llega y todo se andará. Mientras tanto, por suerte, sigo disfrutando de mi vida, plena al fin y cada día que pasa, aunque parezca imposible, un poquito más.

miércoles, 21 de julio de 2010

Calor, calor y más frío, sí, frío, y después más calor.

¡Qué bonito es el verano! Las terracitas llenas de gente tomando sus refrigerios mientras tú trabajas. Bueno, quizá debería empezar por el principio y así ésto no estaría deslavazado.

Como todos los que me leéis sabéis, trabajo como instructor. No voy a decir de qué porque luego me llueven las consultas informáticas. Ooooops, creo que ya lo he dicho. Bueno, sigo. El caso es que estoy en turno de tarde, el maravilloso horario de 16:00 a 21:00. Este horario tiene muchas ventajas, sobre todo para mi empresa que a parte del trabajo que realizo por la tarde, pues como tienes las mañanas libres puedes hacer bla, bla, bla, bla, bla... Los días que no me lían en mi empresa ya me lío yo sólo. La gente me dice "jo, que chollo, así no madrugas". ¡JA!, me río yo de no madrugar. Todo lo que sea levantarse más tarde de las 08:00 hora zulú es tener la mañana perdida. Tengo que comer a eso de las 13:30 para no salir a trabajar con la comida en la boca lo que implica que a las 12:30 tengo que empezar a hacerla. Cuando me meto en el coche para ir al curro, el termómetro marca 52º. Eso sí, luego baja, a 41 pero baja. El volante, cuando no está derretido no se puede tocar ni con guantes y sí, le pongo el quita-sol al coche pero vamos, que es más un quita-dinero porque sol, lo que es sol no quita nada.

Trabajo en una segunda planta muy maja a la que le da el sol toooooda la tarde por lo que el aire acondicionado no hace mucho. ¿Que si no hay más aulas libres? Sí, pero parece que van a seguir así el resto del curso.

Total, calor por la mañana, más calor por la tarde y...

Sí, llego por fin a casa y me encuentro lo más agradable del día, a mi niña, a Mae, con la cena recién hechita y lista para comer. A esas horas el calor va bajando aunque hace falta el ventilador.

Llega la hora de irse a la cama y... Mae, que sufre ataques caloríficos agudos todas las noches del verano, ha puesto el aire acondicionado en la habitación, eso sí, en modo nocturno/dormir y a temperatura alta por lo que ELLA no tiene frío pero yo sí. Total, que al final me tengo que echar la sábana por encima por el frío. Pero... cuando Mae se levanta para ir a trabajar quita el aire acondicionado y... ¿pensáis que también me quita la sábana? Pues NO. Al rato ooooootra vez calor, y así todos los días.

Aún así, no me perdería una noche sin ella por nada del mundo. Eso sí, en verano, calor, calor y más frío y después, más calor.

miércoles, 21 de abril de 2010

Díaz Ferrán y Garzón en el País de las Maravillas (o lo que es lo mismo "Así va España")

Esta mañana nos hemos levantado con una noticia relacionada con supuestos presuntos impagos de otra empresa del Presidente de la Patronal (CEOE) Gerardo Díaz Ferrán. En este caso se trata del Grupo Marsans. Según los informativos este grupo no pagaba el canon correspondiente por la venta de billetes y por lo tanto se le ha prohibido la venta de los mismos.

Recordemos que anteriormente Díaz Ferran fue noticia por el cierre de la aerolínea Air Comet, de la cual era copropietario, que presentaba una deuda de 220 millones de euros presentando al momento del cierre una cantidad de afectados cercana a los 24.000 junto a 740 trabajadores, algunos de los cuales llebaban SEIS MESES SIN COBRAR SU NÓMINA.

Después de esta interesante noticia en la que se ve que el Presidente de los empresarios no pagaba a sus empleados (ahí, dando ejemplo), el Gobierno de España decide disolver Seguros Mercurio, una vez más copropiedad de Díaz Ferrán, porque la empresa no podría hacer frente a los pagos que le iban a venir en las siguientes semanas.

Concluyendo, un señor que preside a todos los empresarios españoles, que se reune con sindicatos y gobierno para "negociar" decretos y normas que afectan a todos los empleados de España, se permite el lujo de no pagar a sus empleados, de pasar de toooodas las personas con billete en unas fechas tan notorias como las navidades que no pudieron volar a su país, que deja sin seguro a un montón de empresas y ahora -ya veremos que ocurre con los trabajadores y/o usuarios de Viajes Marsans-, es premiado recibiendo el apoyo de la CEOE, igual que cuando no se castiga a un niño pequeño que hace algo mal. La diferencia es que este señor no es un niño pequeño (ya le gustaría) y está jugando al monopoly con muchas familias, familias que si pudiesen ser escuchadas o tuviesen algún poder de decisión seguramente no esperarían a que tuviese un arrebato de dignidad y dimitiese; seguramente lo cesarían de inmediato de su cargo por hacer mal su trabajo y por regodearse de ello con frases tan célebres como la del gordo de la lotería.

Del otro lado tenemos a Garzón, que por hacer bien su trabajo está siendo juzgado (a instancias de la falange entre otros) y al que se le puede inhabilitar (con todo lo que eso conlleva). Se le acusa de incumplir la ley de Amnistía de 1977 (alguien debería leérsela para después opinar) y de escuchas ilegales en el caso Gürtel. Curioso, muy curioso que el caso Gürtel pueda quedar en aguas de borraja si se inhabilita al juez que lleva la causa. Como las pruebas son indiscutibles y están confirmadas pues la única via de escape es "cargarse" al juez. Y todavía nos planteamos si la justicia está politizada o no...

En fin, que sí, que vivimos en el país de las maravillas donde todo va al revés. Como dirían algunos... "Así va España".

lunes, 8 de marzo de 2010

¡Cuánta razón tenía Alaska allá por los años 80!

¡Qué lejos queda! 30 años ya. Jo@e pensarlo (por si alguien no se ha dado cuenta, quería poner 'jode' pero he cambiado algunas letras para no herir suceptibilidades, que a mí me lee mucha y muy variada gente). Por aquellas fechas yo no sabía de la existencia de Alaska, esa erudíta que ya escribía sobre cosas que siguen pasando 30 años después. (La verdad es que no recuerdo si la bola de cristal estaba ya o no... estoy perdiendo la memoria con la edad).

A lo que vamos, una mañana cualquiera de un mes cualquiera pero del año 2010, se me ocurre la feliz idea de ir a comprar a un centro comercial, Carref#@r (he cambiado las letras para no hacer publicidad, gracias Mae por tus buenos consejos sobre el tema, me refiero a la publi, no al cambiar las letras que ha sido idea mía...). Llego a la caja, coloco todo perfectamente en la cinta transportadora y cuando voy a dar los buenos días o tardes a la cajera ésta me dice: "Un momento que cobro a esta chica que no le iba la tarjeta". A partir de ahí...

-Uy, no me sale "Nuevo cliente".

Esa frase no presagiaba nada bueno. Viene otra cajera a ayudar. Al cabo de un rato viene otra. Hablan de códigos, los teclean. Nada. La cola sigue creciendo pero nadie dice nada. Al rato se deciden a abrir la caja de al lado porque esa se ha roto (algo que ya se sabía hacía 10 minutos). Empiezan a pasar los artículos de una cinta a otra y una clienta protesta: "¡Ah!, ¿pero tenéis que cobrar todo eso antes de abrir la caja?"... Pues claro señora, que estoy aquí antes que usted y los turnos se tienen que respetar.

Pasan todos los artículos por la otra caja y cuando va a salir el ticket... "Uy, no me lo puedo creer. No hay papel..." Cambia el rollo pero ha perdido toooodos los artículos y el ticket no sale. Llama a alguien y le pide que le saquen un duplicado del último ticket de esa caja. Mientras cobra a otra señora. Vuelve la anterior con un ticket. Es el de la última señora que es la que generó el último ticket. "Uy, jejeje, que curioso. Casi mejor vaya a caja central y firme allí"

Por fin consigo pagar y entonces pienso: Horror en el Hipermercado.

martes, 9 de febrero de 2010

Para limpiarse, lo mejor... la manga.

Recuerdo cuando era pequeño (sí, ya sé que no he crecido demasiado...) y me limpiaba la boca con la manga de un jersey o una camisa recién puesta. Automáticamente veía volar la mano de mi madre hacia mí mientras yo pensaba que qué habría hecho mal, si me había limpiado la boca. Menos mal que entonces era capaz de pensar y actuar a la vez y normalmente esquivaba sus falanges con una rapidez felina. ¡Qué tiempos! Pues hace poco esos tiempos han vuelto (no, no los de la mano volando que ahora podrían pasar dos cosas: que mi madre se dislocase el hombro al echarlo para atrás o que yo me quedase con semejante "guaya" dado que hoy por hoy si pienso no me muevo).

Todo comenzó un lunes cualquiera en el se nos ocurrió ir a comer a Mae y a mí. Fuimos a un centro comercial donde solíamos comer a menudo y estuvimos mirando menús. Yo me apaño con lo que sea pero Mae es más "selectiva" ;-). Total que no "nos" gustaba ningún menú y vimos un "restaurante" nuevo. Nos acercamos a mirar la carta y apareció un camarero muy educado y rápido:
-¿Mesa para dos?
-Estamos mirando pero... probablemente sí.
Mae dio su visto bueno y nos sentamos. En seguida nos leyó el menú (que acabábamos de leer) y pedimos. Mae una estupenda sopa castellana y yo unos fingers de mozzarella. De segundo un bistec de ternera "pasadito" para cada uno.

Nos trajeron la bebida y cuando llevaba media cerveza sin haber comido nada me di cuenta de que empezaban a tardar en traer la comida. ¿Más de 10 minutos para una sopa y unos fingers de freidora? Al poco trajeron los fingers pero ni rastro de la sopa. No tenían mala pinta pero no iba a empezar sin que todos tuviésemos la comida. Al rato apareció la "sopa". Lo entrecomillo porque aquello parecía agua de fregar en un plato. ¿Dónde habría aprendido el cocinero a hacer sopas castellanas? Sí, llevaba pimentón y algo que parecía un huevo pero de ahí a una sopa...
Por supuesto Mae se comió sólo dos o tres cucharadas (si hubiese tomado más habría habido peligro de "volcán en erupción"). Claro, como no vaciaba el plato pues el camarero no venía a recogerlo para el segundo plato, bueno, eso y que era un poco...

Por fin viene a llevarse "el tema" y se lo lleva sin preguntar que porqué se había dejado casi todo. En fin, 20 minutos después aparecen con los filetes. ¡20 minutos! Durante todo ese tiempo tuvimos tiempo de observar a un tipo con vaqueros y camisa con gemelos (puaj) y con cara de "Gran Pijo" que merodeaba por el local como si fuese suyo (y lo era). El caso es que eso nos entretuvo un ratito y ya empezó la risa floja. Cuando por fin trajeron los filetes... incomestibles de todo punto. ¿No sabían ni hacer un bistec? El caso es que como teníamos hambre (y la pobre vaca no tiene la culpa) nos comimos toda la carne.

Mientras esperábamos otros buenos 10 o 15 minutos a que nos retirasen el plato y nos tomasen nota del postre apareció Granpi (Gran Pijo) y nos habló como si tuviese una patata o una po@*a en la boca. Resumiendo, nos preguntó que si queríamos otra bebida a lo que le dijimos que no (¿no veía que ya no había comida en la mesa?) y que qué tal todo a lo que Mae, en su empeño de no mentir le dijo: "ya hemos terminado".

Nos tomaron nota del postre y cafés y otro ratito de 10 minutos después aparecieron por nuestra mesa con la comanda. Si os estáis preguntado si el local estaba lleno la respuesta es ¡NO! (y ahora sé porqué). Me tomé el café con tranquilidad y al ir a limpiarme la boca con la servilleta, de papel, empecé a desplegarla y cual es mi sorpresa cuando me encuentro ¡UNA HOJA DE MENTA! dentro de la servilleta. Sabíamos que era de menta porque era igual que la de los profiteroles de Mae. Si lo sé me limpio con la manga. ¡QUÉ MÁS PODRÍA PASAR! pues aún quedaba una.

Pedimos la cuenta y otros 10 minutos después (ya se convirtió en el ratito standard) aparecen con la misma. Le di dos tickets de comida y dinero en efectivo (puesto que con los tickets no llegaba al importe total de la cuenta) y la camarera se lo entrega a Granpi. Éste, después de un ratito (10 minutos) de hablar por teléfono, se da cuenta de que no ha cobrado y se pone a ello. Al rato llama a la camarera y le da algo. Ésta vuelve con los tickets y con el dinero y me dice que no me pueden dar vueltas de los tickets. Intento mantener la compostura mientras la explico que como no llega con los tickets, le doy dinero en efectivo y que de ahí si me tiene que dar vueltas, a lo que ella responde "a mí lo que me han dicho, voy a comentarlo". Efectivamente, al rato aparece Granpi con las vueltas y pidiendo excusas (sólo por lo de las vueltas, nada del tiempo perdido ni del estado de la comida ni de la hoja que se veía en la servilleta). Por supuesto Mae en su línea de respuestas que no son mentira pero que no contestaban sus preguntas. ¡Qué grande, Mae!.

Mientras nos íbamos vimos como la camarera y Granpi anunciaban que la gente probase su estupendo "croissante" recién hecho. Hasta eso lo estaban poniendo mal.

Si alguno queréis saber el nombre del restaurante en cuestión y su localización, que comente la entrada y yo se lo diré encantado.

De todas formas, de esto saco que los niños siempre tienen razón, para limpiarse, lo mejor... la manga.

Si quieres conocer la historia desde el punto de vista de Mae haz click aquí